14 feb 2012

El poder enamoradizo del cerebro

Gracias a la utilización de técnicas de neuroimagen, la doctora Helen Fisher determinó que la actividad neuronal es distinta según se trate de amor, apego a la pareja o deseo sexual.. ARCHIVO
Gracias a la utilización de técnicas de neuroimagen, 
la doctora Helen Fisher determinó que la actividad 
neuronal es distinta según se trate de amor, 

apego a la pareja o deseo sexual.. ARCHIVO 
diariodenavarra.es
Cosquilleo en el estómago, las famosas mariposas, los nervios a flor de piel o el ensimismamiento continuo son algunos de los síntomas del enamoramiento, esa agradable sensación que se conmemora este martes 14 de febrero con el día de San Valentín.

Con motivo del Día de los Enamorados, la Sociedad Española de Neurología (SEN) recuerda que es nuestro cerebro el que se enamora al producirse una serie de procesos neuronales que desatan los sentimientos y sensaciones que el amor provoca en nuestro cuerpo.

El avance de la medicina y de ténicas de neuroimagen han permitido que en los últimos años se realicen investigaciones acerca del papel que juega el cerebro en el proceso de enamoramiento. Así, varios expertos han puesto de manifiesto que algunos neurotransmisores como la adrenalina, la dopamina, la serotonina, la oxitocina o vasopresina forman parte de la base científica de la que parte este sentimiento.

El doctor Jesús Porta-Etessam, director del Área de Cultura de la SEN (Sociedad Española de Neurología), explica que uno de los trabajos más recientes ha sido realizado por la doctora Stephanie Ortigue, "quien estimó que hasta doce áreas del cerebro humano están involucradas en el sentimiento del amor".

Una de las conclusiones de ese estudio es que los humanos solamente tardamos medio segundo en enamorarnos, el tiempo que necesita el cerebro para liberar las moléculas neurotrasmisoras que generan las distintas respuestas emocionales. La doctora también da una explicación a la tendencia a idealizar a la pareja, y es que según sus investigaciones, el sentimiento de amor provoca alteraciones neuronales en áreas del cerebro relacionadas con la percepción, y por eso algunas personas encuentran a su media naranja mucho más especial que el resto de los mortales.

SEXO, AMOR Y ODIO
Las técnicas de neuroimagen han permitido a la doctora Helen Fisher diferenciar la actividad neuronal según se trate de amor, cariño o deseo sexual, ya que el cerebro no actúa igual en todo tipo de relaciones y tampoco en las diferentes etapas del proceso de enamoramiento. Por su parte, el doctor Jesús Porta-Etessam asegura que los hombres y las mujeres tienen diferentes maneras de proceder, el tópico de 'los chicos son demasiado simples y las chicas muy complicadas' tiene una explicación. El experto señala que "mientras que los hombres, cuando se enamoran, tienen una mayor actividad en la región cerebral asociada a los estímulos visuales, en las mujeres se activan más las áreas asociadas a la memoria".

Pero no solo amor provoca el cerebro, el odio también tiene un hueco en el sistema neurológico. El doctor Semir Zeki, considerado por la SEN como pionero en el estudio del amor, concluye que mientras que el amor inhibe algunas de las zonas donde se producen ideas racionales, el odio las activa sobremanera.

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